Cuidados del bebé en verano

Dra. Pericas López, Núria - 03 Jul. 2017
Cuidados del bebé en verano

Los niños, sobre todo los más pequeños, necesitan cuidados especiales en verano. El sol y el calor que nos acompañan y nos acompañarán los próximos meses pueden provocar quemaduras, golpes de calor y deshidratación. Además, no debemos olvidar las medidas de seguridad en los coches, usando siempre los sistemas de retención adecuados a la edad y peso del niño.

EL SOL:
Una exposición solar excesiva puede causar, además de enrojecimiento y quemaduras, envejecimiento cutáneo precoz, aparición de cataratas oculares, aparición de lesiones pigmentarias (por ejemplo cloasma en embarazadas), inmunosupresión y, lo más preocupante, cáncer de piel (del que se ha visto un aumento alarmante de la incidencia en los últimos años).

Las radiaciones ultravioletas (UV) solares, son las principales responsables de los efectos dañinos del sol sobre la piel, que además son acumulativos e irreversibles. Dentro de las radiaciones UV están las UVA, causantes sobretodo del fotoenvejecimiento y la inmunosupresión; las UVB que son las que causan el eritema y las quemaduras; y las UVC, que son filtradas por la capa de ozono, y serían muy tóxicas para los seres vivos.

Los niños son muy sensibles a los efectos nocivos del sol. Los neonatos, por las características de su piel, son aún más sensibles a las radiaciones solares y al calor. Además, las quemaduras cutáneas antes de los 20 años de edad son un factor de riesgo fundamental para desarrollar cáncer cutáneo posteriormente.

Las medidas de fotoprotección son 3:

1- Evitar o disminuir el tiempo de exposición, sobre todo en las horas centrales del día en verano (12-17h); buscar lugares sombreados para realizar las actividades al aire libre; y evitar, especialmente, la exposición solar intencionada. ¡Ojo, que aunque estemos en la sombra, el agua y la arena reflejan las radiaciones y pueden afectarnos sin ser conscientes de ello!

2- Si nos vamos a exponer al sol, lo mejor es usar ropa, gorros (mejor de ala que gorras) y gafas solares. Hay tejidos que llevan factor de protección UV (FPU). Por ejemplo, la seda, la lana, el nailon y el poliéster, tienen mayor FPU que el algodón, la viscosa o el lino.

3- Usar fotoprotectores: sustancias que filtran, reflejan, absorben o dispersan las radiaciones. Algunos incluso pueden prevenir y reparar los daños.

FOTOPROTECTORES:
- Físicos o pantallas minerales: las radiaciones “rebotan”. Muy seguros y especialmente pensados para los niños, porque dan menos problemas de intolerancia y alergias. La piel se queda blanquecina tras aplicarlos, por lo que cosméticamente son peor aceptados. Pero, esta característica nos permite darnos cuenta de cuándo hay que volver a aplicar crema (cuando se va lo blanco).
- Químicos: absorben las radiaciones y las transforman en energía no dañina. Hay varios, pero el TinosorbM o TinosorbS absorben tanto las UVA como las UVB. Cosméticamente más aceptables que los físicos, pero tienen mayor riesgo de reacciones de contacto.
- Orgánicos: añaden agentes antioxidantes, como las vitaminas C y E, carotenoides, polifenoles del té verde o isoflavonas de soja, aceite de argán… Contrarrestan los efectos dañinos del sol a nivel del ADN de las células.
Por las características de su piel, los neonatos pueden absorber en mayor medida sustancias que apliquemos sobre su piel, por lo que no se recomienda el uso de cremas solares en menores de 6 meses, y usarlas con precaución en menores de 1 año.

En general las formulaciones pediátricas no llevan perfumes ni conservantes (innecesarios e irritantes) y llevan mayor proporción o únicamente filtros físicos, sobre todo se recomiendan los que son a base de óxido de zinc y dióxido de titanio. Sin embargo, se ha demostrado que los protectores que únicamente llevan filtros físicos realmente como máximo llegan a FPS25, aunque en la etiqueta marque un FPS superior.
Únicamente las formulaciones pediátricas que combinan filtros físicos e inorgánicos pueden llegar a proporcionar un FPS 50, pero sólo se recomiendan para mayores de 2 años.
En niños deben evitarse los productos que contengan PABA, oxibenzona y octocrileno.
Además, hay que tener en cuenta que lociones y sprays son más sencillos de aplicar en niños, y que es mejor usar cremas que espumas o geles, ya que éstos pueden causar sequedad.

Y ¿qué pasa con la vitamina D?
En la síntesis de vitamina D, la piel juega un papel primordial, y se necesita, además de una dieta equilibrada, una exposición solar suficiente. Pero con 10-15 minutos al día en verano, con un paseo, es suficiente.

RECOMENDACIONES y RESUMEN:
- Evitar exposición solar directa, sobre todo en horas centrales del día, y especialmente, en menores de 6 meses. Dicha medida de protección es la más importante. Es más, la mejor protección solar y la más barata es la sombra.
- Cubrirse con ropas y gorros adecuados. Usar gafas de protección solar.
- Protegerse del sol aunque estemos bronceados.
- Protegerse aunque el cielo esté nublado.
- No aplicar protector solar en menores de 6 meses. Si no se puede evitar la exposición solar en estos niños, usar filtros físicos sólo en zonas expuestas (cara y manos), usando ropa, sombrillas y gorros.
- Aplicar el fotoprotector 30 minutos antes de la exposición solar y de forma generosa. Hay que agitarlos antes de aplicar.
- Aplicar en todas las zonas expuestas. No nos olvidemos de pabellones auriculares, piernas y parte posterior de las rodillas, ¡que también existen!
- Debemos aplicar protector solar no solo si vamos a la playa, a la piscina o a la nieve, sino siempre que se vaya a realizar una actividad al aire libre.
- Reaplicar fotoprotector por lo menos cada 2 horas o después de bañarse, sudar o limpiarse con la toalla (aunque sean resistentes al agua).
- El FPS debe ser superior o igual a 30
- Debe proteger tanto para UVB como para UVA y ser resistente al agua (aunque, aun así, se ha de reaplicar)
- El uso del fotoprotector es para complementar otros métodos, no para alargar el tiempo de exposición.
- Los adultos pueden usar fotoprotectores pediátricos, y son los recomendables para personas con pieles sensibles, atópicas o alérgicas. En adultos mejor usar fotoprotectores que combinen los diferentes tipos de filtros.
- Respetar la fecha de caducidad del producto.
- Importante proteger a los niños pequeños, que son más sensibles y están más expuestos, y educarlos para que adquieran el hábito, y así, cuando sean más mayorcitos e independientes (y se escapen a veces de nuestra supervisión), ellos mismos sean responsables de su fotoprotección. Muy importante, tanto para nosotros como para ellos, dar ejemplo.
- Es falso que si no sentimos calor no nos quemamos y que el sol de invierno o primavera no es peligroso.


CALOR E HIDRATACIÓN:

Los niños, incluyendo los bebés, sienten el calor igual que los adultos, por lo que no debemos abrigarlos en exceso, error del que a menudo se peca por creer que son más “sensibles”. Y es que sí, son más sensibles, pero tanto al frío como al calor, por lo que un exceso de calor también puede ser perjudicial para ellos.
El calor puede causar en los bebés, desde una banal erupción llamada sudamina, a peligrosos golpes de calor.

La sudamina consistente en pequeños granitos rojos o blanquecinos en frente, cara cuello, pecho o espalda, que aparece por obstrucción glándulas sudoríparas en los bebés. Para evitarlo se ha de intentar no abrigar en exceso, ponerle ropa suelta y buena higiene, con baño diario e hidratación con aceite/crema hidratante (evitar las muy espesas y los preparados con talco porque pueden obstruir aún más las glándulas).

Un golpe de calor es una urgencia médica, pues puede ocasionar la muerte en minutos. Se produce por una elevación de la temperatura corporal, por exceso de ejercicio físico o bien, por las altas temperaturas. Afecta más a niños que a adultos, ya que éstos son más sensibles, sobre todo los menores de 1 año.
Una de las causas habituales del golpe de calor en los niños es dejarlos dentro de un coche al sol, aun por pocos minutos. Cada año se producen muertes de niños por este motivo.

Aquí se puede consultar el documento informativo de las Asociación Española de Pediatría sobre el golpe de calor:
http://www.aeped.es/sites/default/files/dossier_golpe_de_calor.pdf


¿Cómo saber si tienen calor? Los recién nacidos pueden tener los pies y las manos fríos sin que eso indique que realmente lo tienen, por lo que es mejor tocarles el cuerpecito, parte superior de la espalda, para valorarlo. Que les sude la cabeza y/o el cuello, sí que indica que tienen calor. Vestirlos con prendas no muy ajustadas, de fibras naturales como algodón o lino y colores claros, ayudará a que estén más frescos. Así como las mismas prendas que usaría un adulto para la temperatura, o como mucho una capa más.

La temperatura ambiental ideal para el bebé está entorno a los 22-24ºC, como para los adultos, y para mantener la casa a una temperatura confortable se puede usar el aire acondicionado, sin exponer al bebé directamente al chorro de aire, y teniendo en cuenta que como se resecará el aire, si lo usamos mucho se debe ventilar a ratos la estancia para que no se irriten las vías respiratorias del pequeño. Lo mismo pasa en el coche, donde es aconsejable usar el aire acondicionado para no tener calor, pero se recomienda parar de vez en cuando a la sombra, abrir ventanillas a ratitos y ofrecer agua a menudo al niño.
Es muy importante mantener al bebé hidratado, ya que son más vulnerables a la deshidratación que los adultos. A los bebés alimentados con lactancia materna a demanda no es necesario administrarles agua, pero sí pueden necesitar aumentar la frecuencia de las tomas. Los que toman biberón pueden necesitar tomar agua mineral entre tomas. Si ya ha empezado a comer otros alimentos se debe ofrecer agua mineral tras las tomas y entre éstas, aunque si, tal y como se recomienda en el primer año, hacen pecho antes o después de las comidas, es posible que rechace el agua porque no la necesite. A medida que coma más sólidos beberá más agua. Cabe hacer hincapié en que “agua” es “agua”, no infusiones, zumos u otras bebidas azucaradas.

ALIMENTACIÓN:
Con el calor, puede ser que los bebés, igual que los adultos, tengan menos apetito y coman algo menos de lo que venían comiendo. Es normal y no hay que forzarlos a que coman más de lo que quieren. Lo que no debe olvidarse es que la alimentación sea variada y equilibrada. Puede comer más veces al día menos cantidad, y sobretodo mantenerlo bien hidratado. Los que únicamente hacen pecho, como hemos dicho, probablemente necesitarán tomas más frecuentes.
Otro aspecto importante a tener en cuenta en verano, es que, con el calor, hay que prestar especial atención a la conservación y mantenimiento de la cadena del frío de los alimentos, así como extremar la higiene en la manipulación y preparación, ya que son más frecuentes las intoxicaciones alimentarias. En este sentido, para los que toman leche de fórmula, es mejor no llevar preparados los biberones, ya que, con el calor la leche tiende a estropearse antes.

SEGURIDAD EN LA PISCINA y LA PLAYA:
Cada año, y por desgracia, la incidencia va en aumento, mueren niños por ahogamiento, sobre todo en piscinas, debido a un momento de distracción. En bebés es menos frecuente, ya que se mueven menos, pero ojo con los que ya gatean o caminan, que no son conscientes del peligro.

Por este motivo hay que recordar que tanto si vamos a la playa, como si vamos a la piscina, nada más llegar hay que ponerles los manguitos o el sistema de seguridad (homologado, que cumpla las medidas de seguridad europeas y con el etiquetaje que explique correctamente las medidas de seguridad) que usemos y comprobar que esté en buenas condiciones.
Y sobre todo, no dejar de vigilarlos ni dentro ni fuera del agua (vigilar caídas y golpes con el bordillo).
En piscinas particulares se recomienda poner dispositivos que impidan que los más pequeños se acerquen al agua. En las comunitarias, siempre ubicar dónde está el socorrista y acudir a él en caso de emergencia. También es una buena medida sacar juguetes llamativos del agua y separarlos de los bordes para evitar que los bebés se acerquen a cogerlos.
Que los niños aprendan a nadar desde pequeños es muy importante, pero que sepan nadar no debe hacer que nos relajemos, ya que pueden cansarse o creer que pueden hacer cosas que no pueden.

Además, en la playa o piscinas muy concurridas, colocarles una pulsera de seguridad con el teléfono de los padres no está de más.

Idealmente todos los padres, y la población en general, deberían estar entrenados en las técnicas de reanimación cardiopulmonar básica.

SEGURIDAD EN EL AUTOMÓVIL:
En verano también aumentan los desplazamientos en coche. Los niños hasta 1 año o 10 Kg de peso deben ir en sillitas homologadas del grupo 0 en sentido contrario a la marcha y en los asientos traseros (como todos los menores de edad que midan menos de 135cm) Si se ha de poner la sillita en el asiento del copiloto porque no se puede poner detrás (si el vehículo no dispone de asientos traseros, estos asientos se encuentran ocupados por otros menores de edad en las mismas condiciones o no es posible la instalación en todos los asientos de los sistemas de retención, porque el coche es pequeño y no caben las sillas), hay que recordar desconectar el airbag de ese lado.